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Sinaloa

Su inquietud la lleva a aprender el tejido de palma

Hace 20 años, le llamó la atención la habilidad de una vecina, de nombre Zenaida, para hacer artesanías 

Por: Pedro Quintero

Su inquietud la lleva a aprender el tejido de palma. Foto: Pedro Quintero

Su inquietud la lleva a aprender el tejido de palma. Foto: Pedro Quintero

Rosario, Sinaloa.- Silveria Cavada Bartolo es una vecina de la sindicatura de Matatán con un carácter muy alegre y servicial. A sus 46 años dice que tiene muchas ganas de aprender cosas nuevas, y fue esa misma inquietud que la llevó a aprender el oficio de tejido de palma como un pasatiempo, pero que hoy en día le ha servido para sacar un dinero extra.

El inicio

Fue hace 20 años que, según dijo, le llamó la atención la habilidad de una vecina, de nombre Zenaida, la cual tiene su domicilio, al igual que ella, cerca de la plazuela, en el centro de esta localidad.  Cuenta que su vecina sabía tejer artículos con palma, y al verla le gustó y quiso aprender. Al principio no podía convencer a su vecina de enseñarle y tuvo que ser muy insistente. “Pues la verdad, fui muy metiche, muy insistente, y diario le decía: ‘Yo quiero aprender eso, enséñame’, y, pues la enfadé y me empezó a enseñar. La verdad, no fue nada fácil”, dijo entre risas doña Silveria, pues recuerda cómo una y otra vez visitaba a la que fue su maestra hasta que no tuvo otra opción que aceptarla.

Relata que y duró aproximadamente un año asistiendo con Zenaida hasta que empezó a tejer por sí misma. 

 

Lo más vendido

Entre las cosas que elabora están abanicos, tortilleros, sombreros, adornos, y su reciente invento, los “robanovio”, que es una especie de caimán en miniatura y que  al introducir un dedo en su boca es muy difícil de sacar.

Aunque comentó que no se dedica al cien por ciento a este oficio, en sus ratos libres se pone a tejer, además de que en ocasiones le encargan abanicos para eventos como bautizos y fiestas. Los robanovio son muy solicitados ya que, según comenta, a los jóvenes les causa curiosidad y se ponen a vacilar entre ellos. 

Comenta que para realizar un abanico puede durar hasta una hora, por eso cuando le encargan varios le absorbe bastante tiempo, ya que en ocasiones le encargan de 20 a 40 piezas.

Hay un profe que viene aquí, se llama Mario, y él me invita cuando hay exposiciones de artesanías y vamos con él, y sí, lo que más vendo son los robanovio y abanicos.

 Doña Silveria dice que sería bueno que los jóvenes de ahora aprendieran a elaborar este tipo de artesanías, pues son cada vez son menos quienes se dedican al tejido de palma, además que nunca se sabe cuándo se va a necesitar, pues cuando ella empezó a aprender no pensó que en un futuro le ayudaría a tener un ingreso extra. 

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