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Sinaloa

Drogas dejan trastornos mentales en niños y bebés

La mayoría de dichos padecimientos en menores son producto de una acción familiar antes o después del embarazo

Por: Lorena Caro

Drogas dejan trastornos mentales en niños y bebés(Foto: KatarzynaBialasiewicz, iStockphoto)

Drogas dejan trastornos mentales en niños y bebés | Foto: KatarzynaBialasiewicz, iStockphoto

Sinaloa.- Los padecimientos de salud mental en menores de Sinaloa no son exclusivos de condiciones genéticas, hereditarias o físicas. Los niños también sufren las consecuencias del consumo de sustancias adictivas de la madre durante el embarazo, del padre o de la cercanía a dichos productos por su círculo de convivencia, revelan estadísticas de la Secretaría de Salud, vía acceso a la información pública solicitado por EL DEBATE. 

Trastornos mentales y del comportamiento debido a los usos de cannabinoides, drogas, alcohol, sedantes o hipnóticos, alucinógenos, cocaína y disolventes han afectado a quince niños en Sinaloa, cuyas edades van desde los 0 a los 12 años, durante 2016, 2017 y agosto del 2018, mismos que deben ser atendidos por psicólogos, psiquiatras o médicos generales. 

Menores de un año 

La Secretaría de Salud precisa que en Sinaloa, durante los últimos tres años, cinco menores de 1 a 12 años fueron registrados por trastornos mentales y del comportamiento debido al uso de múltiples drogas y al uso de otros sustancia psicoactivas, siendo el padecimiento más elevado en dicha etapa. 

Foto: El Debate

Del 2016 al 2017, dos bebés de un rango de edad de menos de un año a tres años fueron diagnosticados con trastornos mentales en Culiacán por uso de cannabinoides. 

Más menores de 1 a 3 años fueron diagnosticados con problemas de salud mental por el uso de alucinógenos, cocaína, disolventes, sedantes o hipnóticos. 

Junto a padecimientos como desarrollo de la función motriz, esquizofrenia, ansiedad, cambios de personalidad y trastornos disociativos o de conversión, en 2016 se diagnosticaron doce casos, quince para el 2017 y diez más hasta julio del 2018, sumando así 37 diagnósticos. 

Leonardo Lizárraga Obeso, médico psiquiatra, explicó a EL DEBATE que, en el caso de los menores, de un año o recién nacidos, que presentan un trastorno mental, lo que generan es un síndrome de supresión: «La mamá de ese niño estuvo consumiendo “cristal”, heroína, mariguana, durante el embarazo, al nacer ese niño ya no le pasa la sangre de ella al bebé, entonces el niño tiene una abstinencia porque le cortaron de tajo el suministro de la droga», describió. 

Por lo tanto, el médico aclaró que, en dicho sentido, los menores no reciben medicamento de psiquiatría, tampoco la droga; lo que se hace es cuidar los síntomas secundarios, desde diarreas, vómitos, temperaturas o inquietud.

Procesos y tratamientos

Cristhian Aldo Muñoz Madrid, de la Comisión Estatal para la Prevención y el Tratamiento contra las Adicciones (Ceptca) indicó que, de cada diez adictos que llegan a un centro de rehabilitación, siete lo hacen por una ruptura familiar y tres por problema donde el papá o la mamá consumían de manera directa sustancias adictivas. 

En tanto, el organismo sigue un protocolo de manera puntual cuando la mamá está embarazada y es adicta, así como en caso de neonatos con proceso de abstinencia. 

Muñoz Madrid abundó que se valora el tipo de atención que requiere, como un internamiento o terapia en los centros de gobierno Unidad de Especialidad Médica Capa (adicciones), que son catorce en todo el estado. Cuando son mujeres que ya tienen un consumo, pueden ser enviadas a internamiento independientemente del embarazo. De hecho, agregó que el embarazo se sigue tratando de manera conjunta con el ginecólogo que esté tratando o los médicos que la hayan referido a las unidades. 

Explicó que personas de un centro de salud o de un hospital pueden referir a una paciente que consuma y que esté embarazada; sin embargo, si tienen un centro de atención para pacientes, lo que hacen es estar en contacto con Ceptca o con el médico que ellos tienen para que esta paciente, en el momento que empiecen sus trabajos de parto o su embarazo, esté programada y pueda ser enviada a donde se va a atender.

Posteriormente, cuando tenga el egreso, puede seguir su tratamiento, pero tiene que ser con el apoyo de la familia.Aquí, la familia es indispensable, el apoyo que pueda brindar, porque son los que fungen como responsables de este tipo de casos 

Agregó que, una vez que las mujeres sigan su tratamiento, el niño tiene que ser tratado por el médico en turno, el médico pediatra. Regularmente —dijo—, los hijos de personas adictas presentan abstinencia, ya que están acostumbrados al consumo por parte de la mamá; sin embargo, aclaró que estos niños pueden tener un crecimiento normal:

«Sí hay esa afectación física, si consumes tabaco, por ejemplo, te puede causar bajo peso y diversas situaciones que conllevan tener un bebé con problemas físicos. Pero cuando son niños completamente normales que lloran por la abstinencia se les trata a través de los medicamentos que se puedan utilizar, ya sea por el pediatra o la persona que esté a cargo del centro hospitalario», dijo. 

Cristhian Aldo Muñoz Madrid dejó en claro que no solo una mamá adicta puede provocar problemas con un menor, sino también el padre. Dijo que un padre consumidor de drogas o productos aditivos puede tener un efecto de manera genética, con problemas de déficit de atención, hiperactividad, entre otros:

Sí están asociados esas partes, igual un padre o una madre que consume drogas médicas, que están medicados por un psiquiatra 

Con dicho antecedente —dijo—, no tienen registrado que esos niños tengan necesidad de un consumo posterior al periodo de abstinencia. Pero explicó que tiene mucho que ver en el entorno en el que se desarrollan: «Si es un niño que va a crecer en un entorno donde la mamá o el papá siguen enfermos no se tratan o son personas que se trataron, salieron y recayeron, corren el riesgo de consumir», puntualizó. 

Además, dijo que no les llegan casos de niños consumiendo, ya que la gente difícilmente acude por una situación así. Lo que hacen —dijo— es trabajar en las escuelas, y ahí es donde se detectan factores de riesgo que puedan potenciar un consumo. Lamentó que es muy complicado que los padres acepten que tienen un hijo adicto: «Uno de los factores primordiales es el temor de sacar este tema a luz pública. El papá o la mamá tiene cierta resistencia a aceptar que un hijo tiene un problema de consumo, pero afortunadamente los tiempos actuales nos permiten que toda aquella persona que tenga algún problema pueda externarlo», sostuvo. 

Gestión de políticas públicas

Margarita Urías Burgos, titular del Sistema Estatal de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), explicó a EL DEBATE que ellos trabajan como articuladores para garantizar los veinte derechos que marca la ley para los menores. En el tema de la salud mental y adicciones, dijo que se abarca el derecho a la salud; sin embargo, especificó que no ejecutan las políticas públicas para lo anterior, sino que su función es hacer recomendaciones a las instituciones y están pendientes de que estas, así como las dependencias, cumplan con su función respecto a las niñas, a los niños y a los adolescentes:

Foto: El Debate

«El sistema dice que las dependencias, cada una de ellas tendrá su responsabilidad de garantizar estos derechos. Por supuesto que este tema le toca a la Secretaría de Salud y a las instituciones de salud pública que existan, públicas y privadas, porque la ley nos incluye a todos y todas, a los tres niveles de gobierno, a la sociedad civil, para garantizar el interés superior de la niñez», explicó.

Indicó que, de tener ellos casos a través de las instituciones educativas, con temas como el suicidio, la salud mental, algunas situaciones de crisis, de angustias, recurrentes en ciertas edades, ellos las detectan y se coordinan con la Secretaría de Salud, que tiene una dirección para este tema, y valoran lo que procede al respecto:

Si ya se violentó al derechos a la salud, por ejemplo que ese joven ya se suicidó, lo que hacemos es un tamizaje con salud para intervenir con toda la comunidad y que nos les afecta el tema en salud emocional y mental 

En el caso de que lo anterior sea violentado, se turna a la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, que da el dictamen. 

Margarita Urías Burgos señaló además que ha habido un incremento a nivel nacional de hasta el 120 por ciento en adicciones en droga ilícita por menores, por lo que ya han hecho recomendaciones al DIF para que sus centros de asistencia social también vayan especializados en dicho sentido. Además, dijo que el estado también debe contar con apoyo para la niñez en esto, por lo que trabajan con la Comisión Estatal para la Prevención y Tratamiento Contra las Adicciones (Ceptca).

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