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Sinaloa

Pilar de Esperanza lleva apoyos a damnificados

Las donaciones depositadas en el centro de acopio de EL DEBATE fueron entregadas a las comunidades más afectadas

Por: Mari­a Ibarra

Pilar de Esperanza lleva apoyos a damnificados. Foto: María Elena Ibarra

Pilar de Esperanza lleva apoyos a damnificados. Foto: María Elena Ibarra

Sinaloa.- Una tonelada de ayuda hizo felices a decenas de familias de Escuinapa y Nayarit que sufren la devastación del huracán Willa. Este apoyo se logró gracias a la solidaridad y la unión de los integrantes de la Fundación Pilar de Esperanza, así como de decenas de lectores que acudieron a entregar víveres al centro de acopio de EL DEBATE.

Ante la tragedia que viven familias del sur de Sinaloa y norte de Nayarit, los integrantes de la Fundación Pilar de Esperanza y personal de EL DEBATE instalaron el centro de acopio para la recolección de víveres y ropa en buen estado, para apoyar a las familias que están en estado de vulnerabilidad por los estragos que dejó el huracán el pasado 23 de octubre.

Recorrido solidario

La unidad en la que fueron trasladados los apoyos arribó la mañana del miércoles en la colonia Pueblo Nuevo, específicamente en la esquina de las calles Evanito y Ejidal, lugar en donde las fuertes rachas de viento dejaron sin hogar a decenas de familias, que recibieron con gran júbilo la ayuda brindada por personas de buen corazón.

 

Una gran sonrisa de gratitud ofrecieron niños y adultos que fueron apoyados con despensas, agua embotellada, ropa y artículos para bebés.

De todo corazón les brindamos un gran agradecimiento por esta ayuda que hoy (7 de noviembre) vienen a regalarnos, nos será de gran apoyo para mitigar el gasto de la semana, mil gracias y que Dios les regrese con bendiciones este noble gesto, expresó Epimenia Amaya Carrillo.

El recorrido continuó en la colonia El Roblito y El Tecomatillo, colonias con un alto índice de pobreza y marginación, donde sus habitantes registraron la pérdida de su patrimonio por este fenómeno natural.

El resto de la ayuda fue trasladada a la comunidad de Los Sandovales, perteneciente al municipio de Acaponeta, Nayarit, en donde las más de 50 familias lo perdieron todo, por una ola gigantesca de lodo que cubrió la totalidad de las viviendas que conforman este pequeño poblado.

Pueblos en emergencia

Los Sandovales es hoy un pueblo desolado, donde impera la tristeza y el desaliento. Ahí, más de 50 familias lo han perdido todo, sus viviendas de frágil construcción desaparecieron. Solo se encuentran en pie las casas de material. En ellas se ve el rastro de la tragedia, al ser cubiertas en su totalidad por esta feroz agua pluvial que generó la inundación más aterradora que recuerden sus habitantes.

El fango lo cubre todo

A 16 días del paso del huracán Willa, la desesperación y tristeza se ha apoderado de las familias, sus hogares están invadidos de lodo que dañó su patrimonio.

Vehículos, camas, colchones, estufas, refrigeradores, lavadoras, televisores, enseres domésticos, todo quedó cubierto de lodo fangoso que se encuentra en los patios o en el interior de las casas, aún resistiéndose a ser desechados.

Maquinaria pesada se encontraba ayer en el lugar, dando prioridad a la rehabilitación de las calles que quedaron intransitables.

La iglesia del lugar se encuentra invadida de lodo, este alcanza hasta un metro y medio de altura. Los habitantes no han podido realizar labores de limpieza, al dar prioridad a sacar el lodo del interior de sus hogares.

Horas de terror

Heriberta Domínguez Medina relató con la voz entrecortada y con sus ojos llenos de lágrimas la tragedia a la que lograron sobrevivir ella, su familia y sus vecinos. 

“Eran las 04:00 de la mañana cuando un amigo vino avisarnos que el río San José se había salido, nos levantamos como pudimos, cuando escuchamos un estruendo estremecedor, era una ola de lodo y agua de aproximadamente tres o cuatro metros de altura que arrasaba todo a su paso. Yo me fui por mi vecina que tiene 93 años a sacarla de su casa, pero no podía caminar, se me cayó y era aterrador ver que nos íbamos a morir. Afortunadamente un vecino llegó en una moto y me ayudó y logramos ponernos a salvo”, expresó Domínguez Medina.

Comentó que lograron salir todas las personas de sus viviendas y ponerse a salvo en las instalaciones del empaque que se encuentra a escasos metros de la comunidad.

Cristina Gurrola, invadida de una profunda tristeza sacaba el lodo de su hogar, intentaba rescatar algunas de sus pertenencias, pero era imposible poderlas volver a utilizar.

Además de la tragedia a lo que nos estamos enfrentando en estos momentos es al riesgo de alguna enfermedad sanitaria, por la exposición de las aguas pestilentes que aún permanecen entre el lodo y a la picadura de animales ponzoñosos como víboras y alacranes, mencionó.

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