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El reto es comunicar de manera más analítica: Daniel Lizárraga

El coautor de la investigación periodística «La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto» enfatizó en la necesidad de brindar mejores noticias, pero no necesariamente de una forma más rápida

Por: Francisco Castro

Daniel Lizárraga, coautor de la investigación periodística «La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto».

Daniel Lizárraga, coautor de la investigación periodística «La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto».

De cara a la llegada de un nuevo gobierno y la instauración de un nuevo régimen, el reto para el periodismo de investigación será comunicar de una manera más clara, precisa y analítica y, en su caso, denunciar los problemas que existan en ese proceso de desmantelamiento del viejo régimen para la instauración de uno nuevo, así lo consideró el reconocido periodista Daniel Lizárraga.

El ganador del primer lugar del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter 2017, por la investigación La negra historia de Odebrecht en México, habló del papel de los periodistas frente a lo que será un nuevo gobierno, pero también sobre la responsabilidad que tiene el gremio, así como de la implicaciones que podría tener la llegada de un «fiscal carnal» del próximo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

¿Cómo visualiza el nuevo reto para los periodistas de investigación frente a lo que será un nuevo gobierno y un cambio de régimen?
El principal reto es tratar de entender que estamos en un nuevo régimen, que va a haber un rompimiento de estructuras como las está habiendo en este momento, por lo menos a nivel nacional, y que, más allá de estar en contra o a favor de Andrés Manuel López Obrador, me gustaría que dejemos de vernos un tanto al ombligo y repensar cómo hacemos las cosas desde los medios para poder, al fin y al cabo, comunicarnos de mejor manera con la gente, sobre todo de una manera más clara, más precisa, más analítica y, en su caso, denunciar los problemas que existan con el desmantelamiento del régimen del PRI-PAN que, en ese sentido, creo que fue básicamente lo mismo, y la creación de un nuevo régimen.

Andrés Manuel López Obrador, futuro presidente de México. Foto: Reforma

Un poco tenemos que ir vigilando, ser los ojos de la gente en los errores, los baches que puedan pasar los nuevos programas sociales que se están proponiendo para recomponer al país. No es un asunto de apoyarlos o criticarlos per se, sino de ir viendo cómo avanza la nueva administración pública, y eso creo que es un reto para todos nosotros.

¿Cómo ve el papel de los medios actualmente, ahorita que, a pesar de que López Obrador no asume el poder, sí marca agenda?
Algunos medios, al menos los editados en la Ciudad de México, están a trompicones aprendiendo todo esto que, entre otras cosas, va rapidísimo, un día dice una cosa, otro día hace otra y otro día otra. Es muy complicado profundizar por la velocidad a la que se está moviendo el propio régimen. Quizá habría que dividir o desarrollar algún tipo de redacción que pueda al mismo tiempo que ir dando la información día a día de lo que está pasando, otros al mismo tiempo puedan ir profundizando de lo que se está haciendo, algo así como el día después.


¿Cómo ve la actuación de los mismos medios y sus directivos en cuanto al respaldo a la labor de investigación?
Ojalá los directivos y los dueños entendieran que lo único que va a marcar la diferencia respecto a otros medios es que también desarrollen el periodismo de investigación. ¿Qué quiero decir con esto?, desgraciadamente tenemos que hacer una diferencia muy clara entre los que somos profesionales de la información y quienes no lo son. Y con esto quiero decir que cualquiera en Twitter te puede ganar una nota porque estaba pasando mucho más cerca, por ejemplo, del lugar de un accidente. Lo que tienen que hacer los medios es profundizar sobre ese accidente, dar las circunstancias, los contextos, hacer una clara distinción.

Me parece que a veces algunos medios están cometiendo un grave error, desde mi perspectiva, de deshacerse de sus reporteros y su gente más experimentada, porque se están dando un tiro en el pie, es decir, no va a haber diferencia con los demás, y eso creo que la gente que los ve, los oye o los compra se las va a cobrar.

Foto: Ilustrativa / Pixabay

¿Qué lectura le da a la propuesta de un «fiscal carnal» por parte del próximo gobierno?
Creo que a final de cuentas quien está perdiendo es la gente. Entiendo perfectamente que para el gobierno en turno le daba miedo o preocupación... Desde su perspectiva le daba miedo dejar en manos de las organizaciones civiles la designación del fiscal anticorrupción, que era tanto como permitir que pusieran un fiscal a modo de las organizaciones y que quizá después pudieran hacerle lo que, según ellos, le hicieron a Lula da Silva en Brasil, que fuera una Fiscalía contraria a la ideología y, a través de eso, presionaran para que cayera un régimen.

Pero como dicen los abogados, suponiendo sin conceder que así fuera, me parece que caer en el extremo contrario es igual de peligroso, es decir, caer entonces en eso de que como eso no me gusta o suponiendo que puede pasar eso, ahora pongo un fiscal que sea «fiscal carnal», un fiscal del presidente. Me parece que estamos en un contexto de dos posiciones extremas, y si ya sabemos que los extremos son malos, al final de cuentas ganó quien tiene el poder, que es el presidente electo, que de hecho lo tiene en la Cámara de Diputados, se impuso a las organizaciones no gubernamentales que no tienen realmente ningún poder.

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