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Joaquín Loera "El Chapo", más un mito que una realidad

En entrevista telefónica, la defensora Mariel Colón aclara que fue ella, y no Joaquín Guzmán, quien escribió la carta que narra las condiciones de su cliente en prisión

Por: El Debate

Joaquín Loera

Joaquín Loera "El Chapo", más un mito que una realidad | Foto: Archivo

Culicán, Sinaloa.- A unos días de que inicie el juicio contra Joaquín Archivaldo Guzmán Loera en la Corte federal del Distrito de Brooklyn, en Nueva York, la abogada Mariel Colón, quien es parte de la defensa del sinaloense, confirmó en entrevista vía telefónica a este diario que fue ella, a iniciativa propia, quien escribió la carta difundida en diversos medios en la que narra las condiciones en que se encuentra su cliente debido al aislamiento extremo al que está sometido. Aseguró que «El Chapo es más un mito que una realidad».

El presunto capo sinaloense, quien está preso en una cárcel de máxima seguridad en Nueva York y es señalado por autoridades judiciales de conspiración para el tráfico de drogas, enfrentará 11 cargos, de acuerdo con su defensora Mariel Colón, quien forma parte del equipo compuesto por los abogados Eduardo Balarezo, William Púrpura y Jeffrey Lichtman.

La abogada explicó que el 5 de noviembre inicia el proceso judicial con la selección de los integrantes del jurado, y será el martes 13 del mismo mes cuando comience formalmente el juicio, pero durante todo este proceso estará presente el sinaloense.

Foto: Archivo

EL DEBATE: ¿Cuál es el trato hacia su cliente en la cárcel de Nueva York?

Mariel Colón: Primero quisiera aclarar, porque he visto que en algunos medios han dicho que el señor Guzmán fue quien envió esa carta a través de mí, pero eso no es cierto, eso no fue así. Esa carta la escribí yo, esa carta no me pidió el señor Guzmán que la escribiera, ni nada, tomé yo la iniciativa de escribirla porque yo visité al señor Guzmán todos los días, los siete días de la semana, y veo las condiciones en que está. Decidí expresar por mi propia experiencia lo que está pasando.

Las condiciones en las que el señor vive son drásticas, está en un régimen de aislamiento, no puede salir, no puede respirar aire, no tiene ventanas, no tiene contacto humano y es deprimente. Le niegan hasta venderle botellas de agua. Su salud, emocional y sicológica, se ha afectado muchísimo a raíz de estas condiciones en que está viviendo.

ED: ¿Tras la publicación de esta carta, le ha comentado algo su cliente?

M.C.: He tenido contacto con él y le leí lo que publicaron en la carta. Obviamente yo no puedo enviar mensajes de parte del señor Guzmán, pero sí, él está al tanto de que yo difundí esa carta.

ED: ¿Cuál es la afectación en la salud física y emocional que está padeciendo?

M.C.: Primero que todo, es sicológico porque las condiciones de reclusión son tan extremas que le han afectado. El señor Guzmán no ha tenido contacto humano, y cualquier persona que no tenga contacto humano por tanto tiempo le afecta sicológicamente; no obstante, tan siquiera puede hablar con su familia.

La única persona con la que el señor puede hablar por teléfono es con una de sus hermanas, solamente dos veces al mes durante 15 minutos, pero aun así no puede ni preguntar ni mandar mensajes. Por ejemplo, no le puede decir a su hermana: «dile a mi mamá que la quiero mucho, diles a mis hijas que las amo, que las extraño», porque los fiscales dicen eso es un mensaje.

Él está incomunicado totalmente. Tampoco la hermana le puede decir: «mamá dijo que te envía un beso». No puede, y eso lo tiene en un estado emocional mal, porque para él su familia, especialmente su madre, es muy importante, y el no poder saber de ella le ha afectado muchísimo.

ED: ¿Es normal en el sistema penitenciario estadounidense este tipo de aislamiento?

M.C.: No es normal, es por eso que en la unidad donde está el señor Guzmán ahora mismo, que es la 10-F, el piso 10-F del Sur, en esa unidad solamente hay otras pocas personas. No puedo decir cuántas más, pero son muy pocas las que hay. La mayoría está en población general, como debería ser, pero estas pocas personas que están en este piso junto con el señor Guzmán, que no se pueden ni hablar, no pueden tener ningún tipo de contacto, no se pueden mirar, son pocas.

Es algo inhumano. El señor Guzmán no ha sido declarado culpable, ni sentenciado, ni nada por ningún delito en Estados Unidos y lo están castigando sin haber sido juzgado.

ED: ¿Cuál es el estatus legal de Guzmán?

M.C.: No ha sido juzgado, ahora mismo es un demandado y es un acusado, ese es su estatus legal, pero no ha sido sentenciado ni declarado culpable. Es un acusado que está listo para comenzar un juicio este próximo lunes 5 de noviembre. Pero es inocente hasta ser declarado culpable.

ED: ¿Ven en las autoridades judiciales estadounidenses una estrategia de afectar a su cliente, de presionarlo?

M.C.: No creo que el gobierno de Estados Unidos tenga la intención de arruinar su salud sicológica, pero sí creo que al hacer este tipo de cosas y mantenerlo en la situación en la que está es un tipo de presión, quizá para que se declare culpable o para que no vaya a juicio y que esta situación termine más pronto, porque obviamente no todo mundo puede tolerar eso.

El señor Guzmán ha sido muy valiente y ha tolerado porque él quiere probar su inocencia.

ED: ¿Quiénes son las personas que han podido platicar con él?

M.C.: Solamente sus abogados y sus hijas, sus dos gemelas, pero ellas no viven aquí, ellas viven en México. Cuando ellas vienen de vacaciones tienen la posibilidad de ver a su papá, pero solamente dos veces al mes. Muchas veces no están aquí, y solamente completan una visita cada que vienen, pero también es a través de un cristal, ellas no han podido abrazar a su papá, no han podido tocarlo.

ED: ¿La esposa de Joaquín Guzmán ha podido verlo, platicar?

M.C.: Para nada, ni tan siquiera hablar ni por teléfono, ni tan siquiera poder enviarle o recibir una carta del señor. En dos ocasiones, hace un año y algo, el señor intentó enviar cartas que se las denegaron. Los fiscales obviamente las tienen que revisar antes de que salgan, y se las denegaron. Los únicos saludos, que no son realmente saludos, son así de mano (señal a la distancia) es cuando ellos se ven en la Corte, cuando ella está sentada en la audiencia, donde el público se sienta, y el señor está en la mesa con los abogados, esas son las únicas veces que el señor ha podido ver a su esposa, nada de palabras, nada de mensajes, nada de «te quiero», nada.

ED: ¿Cómo van con la revisión de los documentos? 

M.C.: El martes en la audiencia nosotros pedimos una vez más que nos dieran más tiempo, porque la evidencia es demasiada. Nos hubiera gustado, por el bien de nuestro cliente, poderle brindar, obviamente, la mejor representación posible, pero no, no hemos terminado de revisarla; pero tenemos que estar lo más preparados posible y terminar lo más que podamos antes de que comience el juicio.

Es una montaña de evidencia, estamos revisando la evidencia día y noche casi sin poder dormir, todo el equipo completo está dando más que la milla completa. No solamente estudiamos la evidencia en nuestra oficina y por nuestra cuenta también, sino personalmente yo voy donde el señor Guzmán con la evidencia. Cada carpeta es pesadísima y yo voy personalmente a la cárcel cargando dos o tres de esas carpetas para que el señor Guzmán tenga la oportunidad de revisar la evidencia, porque es un derecho que él tiene. Y como también los otros abogados han dicho antes, nos hubiera gustado tener más tiempo para poderla revisar, porque es demasiada. Toda esa evidencia, las 13 mil 500 páginas, contienen información sensitiva, de testigos que los fiscales piensan llamar y queremos estar lo mejor preparados para darle la mejor representación al cliente.

ED: ¿Algo más que quisiera agregar?

M.C.: Que se sepa que el contacto exterior (de Guzmán Loera) es nulo, que siempre le duelen los oídos, siempre tiene dolor de garganta, su garganta está constantemente irritada porque se ve obligado a tomar agua del grifo, porque los funcionarios de la institución no le quieren vender agua embotellada.

Pensamos también que la decisión del juez Cogan, en parte, también fue justa porque, como el mismo juez dijo: «este es un caso de drogas, no es un caso de asesinato, y los fiscales tienen que pensar a lo que van a dar prioridad».

Que quede claro, para nosotros, el equipo, el Chapo es más un mito que una realidad. Los gobiernos, tanto el de México, como el de Estados Unidos, necesitaban un conejillo de indias y ese fue el señor Guzmán, lamentablemente.

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