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Momento en el que surcan el cielo de Los Mochis para llegar a la pista de El Fuerte.

Momento en el que surcan el cielo de Los Mochis para llegar a la pista de El Fuerte.Fotos: Carlos Paulino Fonseca/ Cortesía Leticia Campos

Sinaloa

En 19 avionetas arribó la ayuda de Médicos Voladores

Son aproximadamente cuatro horas de viaje en los que los mismos tripulantes cubren los costos; la renovada pista de aterrizaje de El Fuerte se convierte en un gran estacionamiento aéreo

Por: Blanca Robles

Aeronave desciende en El Fuerte.(Fotos: Carlos Paulino Fonseca/ Cortesía Leticia Campos)

Aeronave desciende en El Fuerte. | Fotos: Carlos Paulino Fonseca/ Cortesía Leticia Campos

Los Mochis, Sinaloa.- Son 19 hombres y mujeres provenientes de Estados Unidos en quienes este fin de semana descansó la responsabilidad de trasladar a doctores especialistas y generales, enfermeros, así como instrumental y medicamentos de la Liga de Médicos Voladores a El Fuerte y San Blas.

Ellos son los pilotos aviadores, quienes sólo por el deseo de ayudar a este rincón mexicano prestan sus servicios, sus conocimientos, pero por si esto no fuera ya suficiente, cada uno también presta su avioneta para el transporte de la ayuda humanitaria que mes con mes reciben personas de condición humilde, principalmente del norte de Sinaloa.

Labor altruista

Desde el año 2007, la copiloto Dale Blodgett acompaña a su esposo, James Blodgett, a tierras sinaloenses en un viaje que dura cerca de cuatro horas desde San Francisco, California, a la pista de aterrizaje de El Fuerte pasando por Aduana.

“Nos llena de emoción ayudar con nuestro granito de arena a los médicos voladores”, explica la copiloto mientras toma un descanso en un inventario para saber con cuánto material médico se contaba en la clínica de San Blas.

Soldados apoyan en el estacionamiento. Foto: EL DEBATE

Dale y James Blodgett tienen una avioneta bimotor seis plazas, y confiesa que aunque resulta un poco costoso trasladarse lo hacen con gusto; además, los gastos los cubren entre todos los tripulantes de la aeronave, incluyéndolos a ellos.

En tanto, la piloto Nora Feddal, de profesión contadora en Estados Unidos, sonríe mientras detalla que su labor en la liga es la de ser la fotógrafa de operaciones y documentación gráfica de las visitas mensuales.
La francesa con 20 años de residencia en Estados Unidos ha realizado cinco viajes en este que significa su primer año como parte del grupo y confiesa que su pensamiento es continuar colaborando porque le parece excepcional el trabajo que se realiza en la región.

Igual sucede con el piloto aviador Víctor García Castillo. El capitán de una reconocida aerolínea comercial en Estados Unidos es originario de Guadalajara, Jalisco, pero se mudó junto con su familia al vecino país desde que tenía 13 años.

“Allá me terminé de formar y estudié la carrera de piloto aviador”, manifiesta quien cuenta con 57 años de edad, pero jamás olvidó sus orígenes. Dice acudir desde hace ocho años en los meses de mayo y noviembre a Sinaloa por la mera satisfacción de servir a los médicos voladores para que cumplan con su tarea en El Fuerte. “Acomodo mis tiempos para no faltar en estos dos meses que puedo al año.”

Las avionetas resguardadas en la pista. Foto: EL DEBATE

Así como estos tres pilotos, otros 16 se encontraban ayer dispersos en las clínicas ofreciendo su apoyo a los doctores, pero también siendo algunos de ellos mismos los médicos que dejan sus actividades cotidianas en Estados Unidos para brindar sus servicios en San Blas y El Fuerte.

Después de tres días en El Fuerte, hoy partirán temprano a sus lugares de origen cargados de agradecimientos y abrazos de pacientes que recibieron de manera gratuita atención, medicamento y operaciones de cataratas, esperanzados en volver a la región los primeros días de diciembre. 

Profesionalismo y atención al servicio de los más necesitados

Operaciones de cataratas; chequeos generales, bucales, de la vista; masajes, terapias de rehabilitación física, de nutrición, lenguaje y audiología con lavado de oídos, fueron algunos servicios otorgados por especialistas en El Fuerte y San Blas.

Hubo quienes no lograron su objetivo de ser atendidos por la cancelación de último momento por fallas de una avioneta y enfermedad de un doctor piloto, pero esperarán diciembre para ver si corren con mejor suerte.

Cirugías. Apoyados por enfermeros, oftalmólogos realizan operaciones de cataratas a pacientes que los esperan con ansias para poder volver a ver sin problema. Foto: EL DEBATE
Profesionalismo. El médico cirujano general Simon Myint durante una intervención. Con 90 años de vida y 65 de servicio, el doctor se apresta para atender a un paciente. Foto: EL DEBATE
En espera. Pacientes en espera de ser atendidos en la clínica del Pueblo Mágico de El Fuerte. Foto: EL DEBATE
Don de servicio. La podóloga sinaloense Carmen Adriana Palma Apodaca atiende a un paciente de uñeros en los pies. Foto: EL DEBATE
Ayuda. Las dentistas Paola Encinas y Aída Salinas Juárez atienden a un paciente para ayudarlo a sanar de sus problemas dentales. Foto: EL DEBATE

HISTORIA

"Nos esperan con los brazos abiertos": Isaac Andino, enfermero

  • El joven afirma que acompaña a los médicos voladores en agradecimiento a todo lo que Dios le ha dado

Isaac Andino es un joven padre de familia nicaragüense radicado en Estados Unidos desde que tenía 10 años de edad. Cuenta con una licenciatura en Enfermería. Está casado y tiene dos hijos pequeños. Una vida feliz, realizada, y en agradecimiento por lo que él mismo llama bendiciones que Dios le ha dado, es que desde hace seis años acompaña a los médicos voladores a su travesía por el norte de Sinaloa.

Llega a Estados Unidos
Isaac cuenta que por azares de la vida una hermana suya se trasladó a Estados Unidos a vivir y con el tiempo se lo llevó a él siendo un niño. Al graduarse de secundaria entró a la Fuerza Aérea estadounidense, donde permaneció por espacio de 12 años y fue ahí donde lo becaron para que estudiara la licenciatura en Enfermería.

Hoy labora en una compañía de salud al norte de California y desde hace seis años forma parte del equipo de La Liga de Médicos Voladores que acude durante nueve meses del año al Pueblo Mágico de El Fuerte y San Blas.

Isaac Andino, enfermero. Foto: EL DEBATE

“Es una satisfacción estar aquí y para poder hacerlo tomo vacaciones en mi trabajo. Dejo a mi esposa y a mis hijos y sí da un poco de temor por lo que pudiera suceder, pero es mucha ayuda la que dan los médicos voladores. La gente nos espera con los brazos abiertos, como una gran familia que somos.”

El simpático profesionista explica que su deseo es dar un poco de lo mucho que la vida le ha dado.

“Dios me ha bendecido, y mucho, con mi familia, mi trabajo, y quiero darle un poquito de esto tal vez no a mi país porque no vamos a Nicaragua, pero sí a mi gente hispana. Es un regalo de lo que Dios me ha dado.”

Anécdota
Acompañado por la enfermera Jacquelyn Hanson, el pilar de los médicos voladores en San Blas, y Leticia Campos, responsable de información de la liga, el profesionista calificó como maravilloso el recibimiento de los samblaseños a los especialistas. El ver cómo se hermanan con ellos es algo que no se puede describir, manifiesta.

Isaac y todo el equipo de la liga guardan con cariño una anécdota que les sucedió hace dos años, cuando el enfermero extravió su pasaporte. “Me di cuenta antes de bajar en Mexicali que no lo llevaba y hablé con Leti (Campos), que a su vez pidió apoyo para dar con él”.

Leticia Campos comenta que es tanto el aprecio que les tienen que incluso con un carro con perifoneo se pedía por las calles ayudar a buscar “un pasaporte de los médicos voladores”, que al día siguiente fue hallado por un guardia y entregado para que llegara a manos de Isaac.

“Por fortuna le había tomado fotos al pasaporte y sí me iban a dejar entrar a Estados Unidos, pero es algo bien bonito que guardamos con cariño todos.” 

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