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Sinaloa

“Soportamos el frío a como podemos”

La familia Gutiérrez vive en una casa prestada, con apenas una cama y una cobija para soportar el frío; la madre y pilar de la familia tiene que cuidar a su esposo que sufre ataques epilépticos

Por: Hugo Mora

Alicia Gutiérrez, junto con su hermano, en su casa desvencijada.(Jorge Cota/ EL DEBATE)

Alicia Gutiérrez, junto con su hermano, en su casa desvencijada. | Jorge Cota/ EL DEBATE

Choix, Sinaloa.- Con una hornilla, una cobija, una cama y en una casa en la que por dentro el frío cala debido a que el viento se traspasa por sus paredes, Alicia Gutiérrez y su familia sobreviven a las bajas temperaturas que se han registrado en los últimos días en La Tasajera, Choix, a unos 15 kilómetros de la cabecera de este municipio.

La madre de familia relata que vive al día, cuidando a su esposo, que desde que tenía 15 años padece de ataques epilépticos; sin embargo, esto no fue impedimento para que formaran una familia en la que tuvieron una hija. 

“Lo cuido todo el día, esta casa es prestada, nos vinimos a vivir aquí hace unos años, nosotros antes vivíamos en el Jitzámuri, y al ver que la situación estaba crítica, que no había mucho trabajo, nos vinimos para acá a vivir”, señala. 

Humildad. Con apenas una cama y una cobija, Alicia vive tranquilamente en su hogar junto con su hija, su esposo y su hermano. Foto: Jorge Cota/ EL DEBATE

Su vida

Alicia Gutiérrez sobrevive gracias a una pequeña tiendita de dulces que tiene, a la que los habitantes de Tasajera acuden todos los días a comprar y a pedir sus dulces favoritos.

Es con lo que salimos adelante, no es mucho lo que le sacamos a la tiendita, pero tenemos para comer. Para acá no ha llegado ningún tipo de ayuda, no vienen las autoridades, y pues sí la necesitamos. 

Señala que los intensos fríos han hecho que su familia haga fogatas o lo posible para calentarse un poco y por esto su hermano va a traer leña de vez en cuando del monte para estar atizando todos los días.

“El frío está canijo, es muy difícil en este tiempo estar aquí, pero prendemos la fogata y entre todos nos hacemos bolitas para calentarnos. Ahorita no está haciendo tanto frío como días anteriores, pero por con esta lluvia creo que se va a venir nuevamente”. 

Riesgo. Al lado de su hogar está su anterior casa, la cual se derrumbó con las fuertes lluvias y arroyos que sepultaron algunos de los muebles. Jorge Cota/ EL DEBATE

Comenta que por su esposo no ha tenido la oportunidad de trabajar en una empresa o en algún lugar ya que lo tiene que cuidar todo el día porque es latente que en un ataque epiléptico se golpee o se muerda.

“Es atenderlo todo el día, estar con él, darse su medicamento que es muy costoso. El medicamento lo traen de Guadalajara y dura mucho en llegar, pero pues apenas así se le controlan sus ataques”. 

Por último, señala que la vida en La Tasajera es un poco tranquila y todos se conocen y se echan la mano de vez en cuando.

Vivimos felices aquí, sí es difícil la situación por lo que pasamos, pero tratamos de ser optimistas sacando nuestro changarro adelante. 

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