Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Mazatlán

Los cementerios se llenan de colores el Día de Todos los Santos

 En los camposantos se mezcla la alegría y la nostalgia de quienes acuden a honrar la memoria de sus deudos

Por: Jorge Luis Lozano

Los cementerios se llenan de colores el Día de Todos los Santos. Foto: Sergio Pérez

Los cementerios se llenan de colores el Día de Todos los Santos. Foto: Sergio Pérez

Mazatlán, Sinaloa.- En medio de un campo sembrado de cruces, cenotafios y lápidas se erige un pequeño palacio de muros rosas y afiladas torres moradas sobre las que giran incesantes cuatro coloridos rehiletes. 

En los camposantos flotan blancos unicornios, campean dóciles leones, duermen pequeños ángeles y querubines entre coloridas flores. 

Cualquiera pensaría que es la descripción de un reino de fábula, pero es la sección de infantes del panteón municipal número 4. 

Los cementerios se llenan de colores el Día de Todos los Santos. Foto: Sergio Pérez

Mezcla de sentimientos

La tumba de las hermanas Ariellies, en forma de castillo, resguardan sus fotografías instaladas a un costado de figuras de princesa. Aunque alegre, el cuidado sepulcro conmueve al evocar el amor que aún le profesan sus padres. Cientos de globos flotan sobre las lápidas, juguetes y flores alegran la zona de casi cuatro hectáreas del camposanto, pero en el ambiente pesa un ánimo de tristeza y nostalgia. 

En las caras de los familiares que ayer limpiaban y pintaban las tumbas, se reflejaba la melancolía y una que otra lágrima asomada en las mejillas, delataban un dolor que no se supera. 

Las lápidas de la sección de infantes refieren fechas que en su inmensa mayoría no abarcaba más de un año. 

Algunas de ellas apenas tienen una, característica de las tumbas de niños que murieron al nacer. 

La sensación de pesar se acentúa cuando las lápidas van acompañadas de una imagen del infante desaparecido. 

Bebés sonrientes, amorosamente vestidos, a veces tan pequeñitos, como recién nacidos, pero que no dejan de ser extrañados por sus familiares.

Así es el Día de Todos los Santos: mezcla de alegría y tristeza, el reencuentro que buscan los vivos con aquellos que se adelantaron en el camino.

Campos en flor

En Mazatlán, los panteones municipales número 2, 3 y 4 parecieron florecer con las miles de ofrendas florales que los familiares depositaron ayer a los niños que murieron o aquellas personas que fallecieron sin pecado. 

Se volvieron lugar de reunión familiar y campo de juego para los menores que visitaron las tumbas de sus pequeños hermanos. 

La mayoría de las lápidas fueron adornadas profusamente con motivos infantiles: princesas, pegasos, simpáticos changuitos, globos coloridos que flotaban con el ir y venir del aire.  

Era como un atiborrado salón de fiestas  dispuesto para la celebración de los que ahora son considerados como ángeles por sus familias. 

“Es su día, es para que Carlitos se sienta alegre y sepa que no lo olvidamos”, explicaba una madura mujer a un niño de algunos 5 años, quien apenas empezaba a comprender el significado de esta ancestral tradición.

En esta nota: