Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Los Mochis

Juntos hacen magia: sus voces sacuden el alma

Unen sus voces para cantar en las calles, camiones y restaurantes

Avatar del

Por: Marisela Jolie

Luis acompañado de su hija Fabiola y su inseparable guitarra.(Jorge Cota/ EL DEBATE)

Luis acompañado de su hija Fabiola y su inseparable guitarra. | Jorge Cota/ EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Luis Montoya Félix camina tomado de la mano de su hija Fabiola y su guitarra abrazada a su pecho. Juntos recorren las calles de la ciudad. Son inseparables.

Luis es mecánico de motos y Fabiola cursa el cuarto grado de primaria. Los fines de semana ambos salen de su hogar en el Campo 35 para dirigirse a Los Mochis en autobús. Al llegar a la ciudad unen sus voces para cantar en las calles, camiones y restaurantes.

“Yo le dedico cuatro días al taller y tres días a la cantada: de jueves a domingo trabajo en la música y de lunes a miércoles a la mecánica”, mencionó.

Juntos hacen magia, sus voces sacuden el alma de pasajeros y comensales, el talento de este par es extraordinario. Los aplausos y las palabras de aliento de la gente son su mayor recompensa. Su largo andar al final vale la pena.

“Mija, ¿por qué se viene conmigo a cantar?, porque me gusta. ¿Por qué no se queda en casa?, porque no me gusta hacer negocio”, se dijeron entre ellos mientras sonreían.

Los inicios

A los siete años Luis empezó a cantar en las calles, y a los trece ya tocaba la guitarra. Estudió hasta secundaria porque empezó a trabajar. Tiene 32 años y el mismo sueño que cuando era un niño.

“Siempre fue mi sueño ser músico y cantante. Yo vengo de familia de músicos: mis abuelos, mis papás, mis tíos, todos son músicos. Yo he cantado desde chiquito, canto hasta dormido, la música es mi pasión”, expresó.

Fabiola es su única hija y su más grande amor. “La gente nos felicita a los dos, nos dicen que cantamos muy bonito, que somos grandes artistas y se siente muy lindo, pero que la feliciten a ella vale mucho más para mí; ella es mi orgullo, tiene una gran voz”.

Hasta 300 pesos

Cantan durante horas rodeados de gente desconocida para regresar a casa con un dinerito extra y el corazón lleno de gozo. “La cooperación que nos dan es voluntaria, a veces ganamos 300 pesos al día. Nosotros no pedimos nada, dejamos de cantar y los que quieren apoyarnos, se acercan”.

“Mi papi tiene dos guitarras, una se llama Celia y otra Alicia, las toca muy bien; a mí me gusta mucho cantar con él, lo admiro mucho”, expresó su querida hija.

Pero además de ser un gran artista callejero, Luis ha compartido el escenario con algunas agrupaciones musicales como La comarca sierreña. Experiencia que lo llena de orgullo y lo hace suspirar.

“Soy muy feliz haciendo esto, hasta mi último aliento seguiré cantando. Cuando nos vean en las calles, camiones o restaurantes, nos saludan; con gusto les cantamos mi niña y yo”, finalizó mientras afina las cuerdas de su guitarra para empezar a cantar.

En esta nota: