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Los Mochis

José Ángel, un guerrero desde antes de nacer, vive con el temor de perder la vista

El niño necesita cerca de 90 mil pesos para cirugías en sus ojos que le practicarán en Tijuana, Baja California

Por: Blanca Robles

> Su hermano Luis Alberto, mamá Cecilia y su papá, David Meza, lo acompañan(EL DEBATE, EL DEBATE)

> Su hermano Luis Alberto, mamá Cecilia y su papá, David Meza, lo acompañan | EL DEBATE, EL DEBATE

Había una vez un angelito que enfrentó muchas batallas aun antes de nacer. Su mamá, Elena, entró en coma a causa de un diagnóstico equivocado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)cuando tenía tres meses de embarazo de él, pero este angelito siguió respirando y alimentándose dentro de su cuerpo, aferrándose a la vida con todas sus fuerzas.

Cuando llegó al séptimo mes de embarazo, la joven mamá murió; sin embargo, dejó un hermoso regalo a su familia: a su ángel, Josecito, el más pequeño de sus tres hijos, entonces de siete meses de gestación, con una medida de 30 centímetros de sus piecitos a su cabeza y un peso de apenas 900 gramos.
De ese momento a la fecha han pasado ocho años, los mismos que tiene José Ángel, quien, por ser prematuro y por las condiciones en las que llegó a este mundo, requirió de cuidados muy especiales, entre ellos la alimentación.

Su familia recuerda que durante sus primeros meses de vida necesitó nada más de tres gotitas de leche cada tres horas en lugar del biberón, y así creció. A su mamá le diagnosticaron tuberculosis y la medicaron como tal, cuando lo que padecía era de un hongo en un pulmón. Como secuela de estos medicamentos que absorbió, hoy José Ángel requiere de cerca de 100 mil pesos para no perder la vista por completo.

> Para leer, José Ángel debe 
acercarse mucho a los libros.

Se quedan solos 
El fallecimiento de Laura Elena Valdez Félix dejó devastada a su familia, conformada por su viudo, David Alberto Meza Armenta, y sus tres pequeños, David Eduardo, de entonces 5 años; Luis Alberto, de 2 añitos, y José Ángel, quien por haber nacido sietemesino debió continuar desarrollándose y reforzando sus órganos vitales en una incubadora del IMSS de Culiacán primero y luego en una hecha al cobijo de su familia.

En su casa, ubicada en el ejido Taxtes, El Fuerte, David Meza confiesa que sintió temor al verse sin Elena y que, siendo sinceros, veía difícil que José Ángel sobreviviera ante tanta adversidad que lo rodeaba.

Sin embargo, Cecilia Armenta Gutiérrez y Jesús Alberto Meza Gámez, cual padres que son, abrieron sus brazos por completo para arropar no solo el dolor de su hijo David ante el desconsuelo de haber perdido a su compañera de vida, sino también para convertirse en papás de sus nietos, a quienes aman y por quienes viven.

Y es mamá Cecilia, como la llaman sus hijos y nietos, quien mientras abraza a Josecito se lamenta de la situación y deja ver sus más grandes deseos: “Yo lo que quiero es verlos crecer sanos, felices, por eso me duele que mi José Ángel tenga esa enfermedad en los ojos; por todo lo que ha pasado mi niño. Lo más triste es que nos dicen que el tiempo está corriendo y con él aumenta el peligro de que deje de ver para siempre, y nosotros sin dinero para ayudarlo”, dice entre sollozos.

> Es alumno ejemplar de EL DEBATE

Esto porque David Alberto, el papá de José Ángel, es despachador de una gasolinera, trabajo por el que recibe un salario semanal que va de los 850 a los 900 pesos, que apenas le alcanza para medio alimentar a sus hijos y cubrirle sus necesidades básicas. “Ha sido de mucho todo el apoyo de mi familia, pero ahora nos encontramos en un callejón sin salida por esos 100 mil pesos que necesita mi hijo para la operación de sus ojos”.

La operación
Cecilia Armenta recuerda la fragilidad de José Ángel de bebé: “Era tan pequeño que lo tenía que ir a ver a cada rato a la incubadora que le hicimos aquí en la casa para ver si estaba bien. Yo le daba sus gotitas de leche a mi niño cada vez que pedía; su llanto eran pequeñas tosecitas que casi nadie oía. Con tres gotitas tenía, y así de chiquito lo ponía entre mis brazos y le ayudaba a sacar el aire que le quedaba”.

A José Ángel lo está tratando una fundación altruista en Tijuana, Baja California, debido a que dos oftalmólogos de Los Mochis le habían dicho que no había nada más que hacer y que perdería su vista, pero movieron cielo y tierra y se les abrió esta luz de esperanza en Tijuana, adonde se trasladan cada que tiene cita José Ángel y donde les informaron que no les cobrarían las consultas, pero los gastos de operación ascienden a los 90 mil pesos.

La primera cirugía, explican, sería una inyección de toxina para inmovilizar por completo sus ojos, que no haya desvío, para la que necesitan 1450 dólares, más 1700 dólares por operarle cada ojo para que pueda recuperar definitivamente su vista, dinero que no tienen y por lo que su familia apela al buen corazón de la sociedad.

Si usted gusta apoyar a José Ángel, su familia pone a disposición un número de cuenta de Banamex: 4569308, a nombre de Ylda Cecilia Armenta Gutiérrez, o puede llamar a los números 698 109 6098 con David Meza, o al 698 114 0486 con el maestro Manuel Armenta, tío abuelo del niño, para más información.

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