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Los Mochis

“Es un milagro estar viva; pensé que moriría envenenada”

Luz María no sabía que era alérgica a un medicamento, que provocó que se llenara de coágulos y se inflamara por completo; recibir hiperoxigenación en una cámara hiperbárica le salvó la vida, afirma quien hoy cuenta su historia 

Por: Blanca Robles

Luz María Soto hace su vida normal.(EL DEBATE)

Luz María Soto hace su vida normal. | EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- El calvario que vivió Luz María Soto Salcido y que la puso a unos cuantos pasos de la muerte empezó en agosto de 2017.

Ese mes y año, la madre de familia los lleva grabados en su mente tal y como en su abdomen se pueden observar las cicatrices de una cirugía que atravesó por completo su cadera, por la que temió fallecer y no poder seguir abrazando, protegiendo y luchando por lo que más ama en su vida: su familia.

Fue duro para todos sus seres queridos ver cómo en ese lapso Luz María se envenenó con un medicamento anticoagulante al que era alérgica y que tomó sin saberlo ni ella ni el médico especialista que la estaba tratando.

En cuestión de días su cuerpo estaba invadido por coágulos de gran tamaño, su abdomen se había tornado de color morado, casi negro, y sus fuerzas físicas estaban completamente minadas.

“No sabíamos qué hacer. La verdad, pensé que iba a morir. No tenía fuerzas, no podía ni siquiera caminar y en mi situación lo que más me dolía eran mis tres hijos que todavía me necesitan, están en la escuela, no son independientes aún. Ellos eran mi preocupación.”

Sin embargo, hoy el panorama para Luz María es uno muy distinto: vive plena, feliz, gozando cada segundo de esta vida que ella ya creía perdida y que afirma recuperó gracias a Dios y a 23 sesiones en una cámara hiperbárica, una técnica poco conocida hoy en día, en la que fue sometida a una presión mayor  que la presión atmosférica y respiró oxígeno al cien por ciento que hizo que cada partícula de oxígeno puro entrara a cada milímetro de su cuerpo y contara para su increíble recuperación.

Hay cámaras para un paciente. En esta caben cuatro personas sentadas o dos acostadas. Foto: EL DEBATE

Duro tormento

En la tranquilidad de la oficina donde labora, los ojos de la profesionista se tornan tristes al rememorar que todo empezó cuando le hicieron una segunda cirugía en el abdomen a escasos centímetros de la primera.

“En primer lugar, debieron hacerse en el mismo sitio, porque en ese espacio entre ambas se cortó el flujo sanguíneo. Con el paso del tiempo se pegó la piel de una cicatriz a la otra y se me fue echando a perder toda esa parte, hasta que mi piel quedó tan frágil como un papel, me sangraba, me quedó muy débil. Acudí con un especialista en cirugía plástica y de reconstrucción para que me reconstruyera mi abdomen.”

Sin embargo, luego de realizada esta operación, Luz María se enfrentó con un problema de cicatrización que la ha acompañado durante toda su vida pero que con el paso del tiempo se ha agudizado, así como con el vértigo que padece.

Un paciente es acomodado para ingresarlo a la cámara hiperbárica y que reciba su terapia. Foto: EL DEBATE

“Me dieron a tomar un anticoagulante que no sabíamos que mi cuerpo rechazaba. Me llené de coágulos y cuando el especialista vio mi cuerpo se asustó, igual como yo, como mi familia y amigos estábamos. Era terrible pensar que iba a morir. Yo no quería. Pensaba en mis hijos.”

A petición del médico especialista, antes de una tercera operación para reconstruirse de nuevo esa parte del cuerpo acudió a terapia hiperbárica al consultorio del doctor Antonio Díaz de León Avilez, que posee una de dos cámaras hiperbáricas en las que se ofrece el servicio en Los Mochis. Aunque la conocía de oídas por un familiar con diabetes que hacía uso de ella, la realidad era que tenía temor de entrar a esa cápsula que se cierra a presión porque iba a lo desconocido y no sabía lo que pasaría dentro.

El aparato se sella herméticamente. Foto: EL DEBATE

Fueron tres terapias antes de la intervención quirúrgica y 20 después de esta, y afirma que el resultado fue asombroso. Jamás pensó que entraría en silla de ruedas al consultorio, que saldría caminando y en franca recuperación física.

Además, asegura, desde noviembre del año pasado, cuando recibió la oxigenación, no ha tenido crisis de vértigo y las venas que se dibujaban en sus piernas casi se borraron. 

Fueron 23 sesiones en un lapso cercano al mes en las que vio en carne propia las bondades de recibir oxígeno puro a presión. ¿Costoso? Se le cuestionó.

“Para unas personas como mi esposo y yo, sí llegó el momento en el que dije no puedo pagar, pero encontré a un buen doctor y a toda mi familia, amigos, a mis jefes en la oficina, que aportaron económicamente para que continuara con esta terapia que literal: me salvó la vida gracias Dios porque incluso no podía tomar ningún medicamento. Nada, más que Dios y la cámara, y hoy puedo contar mi historia de vida.” 

Cámara hiperbárica.

AFECCIONES

La cámara la indica un médico para:        

- Enfermedad por descompresión
- Embolismo gaseoso
- Intoxicación por CO, CN e inhalación humo
- Lesión por aplastamiento e isquemias traumáticas agudas
- Gangrena gaseosa
- Infecciones necrotizantes de tejido blando
- Injertos y colgajos comprometidos
- Quemaduras térmicas y eléctricas
- Anemia por pérdida sanguínea aguda
- Heridas con problemas de cicatrización
- Osteomielitis refractaria
- Lesión por radiación
- Abscesos intracraneales

ENTREVISTA

"Acelera cicatrización de las quemaduras": Antonio Díaz de León Avilez, cirujano general y dentista

  • La hiperoxigenación se usa principalmente en personas con quemaduras, diabetes, problemas de tipo viral y cicatrización

Para el doctor Antonio Díaz de León Avilez, la utilización de una cámara hiperbárica inmediatamente después de una quemadura evitaría graves consecuencias en el afectado tanto a nivel físico como emocional e, incluso, económico.

Mientras prepara a un paciente para que entre a la cámara, Díaz de León señala que para una persona quemada cada minuto cuenta, así sea que haya sufrido una explosión. irradiación o quemadura por líquidos.

“Si se atienden en forma rápida no se viene la isquemia de repercusión, que es toda esa serie de eventos a los que se somete al paciente. No debemos esperar las 72 horas para ver su reacción en el hospital, sino inmediatamente que tenga una lesión de esa magnitud sea niño o adulto, sería ideal que en la etapa aguda recibiera hiperoxigenación en la cámara hiperbárica. Tenemos muchos testimonios que lo pueden comprobar.”

Acerca de si se ha acercado a la Fundación Shriners para ofrecer esta técnica, el doctor fue claro al afirmar que sí, pero que desafortunadamente quienes dirigen esta asociación en la localidad no están interesados en ella y piensan que sólo busca sacar un beneficio; igual sucede con la Fundación Michou y Mau, señaló, en la que prefieren atender la etapa crónica de un paciente quemado, es decir, no trabajar en la inmediatez con el paciente. “Son horas muy importantes para un paciente". 

"De una etapa aguda, que es cuando se presenta la quemadura, a la crónica hay una distancia de 24 a 36 horas. Para qué esperar. Es vital, fundamental que estos pacientes reciban la hiperoxigenación y así nos evitaríamos traumas en diferentes órdenes.”

Para diversas afecciones

Díaz de León Avilez detalló que son 13 indicaciones en las que se recomienda el uso de una cámara hiperbárica, pero que son cuatro de ellas en las que se enfoca la atención de manera muy especial: quemaduras, síndrome metabólico (diabetes), problemas de tipo viral, así como de cicatrización, como úlceras y escaras.

La manera en la que actúa la cámara hiperbárica, explicó el especialista, es que el oxígeno que se administra se licúa, se vuelve líquido y llega a la microcirculación.

“Básicamente lo que hacemos es hacer llegar el oxígeno vía plasmática, no nada más glóbulos rojos. Qué sucede, el oxígeno  provoca una alcalinización del organismo que impide la formación de gérmenes, hace funcionar el tejido que tiene comprometido o con problemas de funcionamiento, como en el caso de tipo nefrótico o después de una cirugía.”

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