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Culiacán

«Ciudadanos tiran colchones a las puertas del Ayuntamiento»

Indignados vecinos de distintas colonias de la zona norte de Culiacán acuden a regresar el artículo que les fue donado porque están en malas condiciones y representan un riesgo para la salud

Por: Gerardo Jimenez

«Ciudadanos tiran colchones a las puertas del Ayuntamiento»(Foto: El Debate)

«Ciudadanos tiran colchones a las puertas del Ayuntamiento» | Foto: El Debate

Culiacán, Sinaloa.- Los colchones que serían utilizados para descansar resultaron ser una especie de trampa para las personas más necesitadas: sangre, polvo, lodo y podridos fue lo que encontraron en su interior las familias de las colonias 6 de Enero, Los Mezcales, Ignacio Allende, Jardines del Pedregal, Estación Rosales, entre muchas otras. Varios de los afectados se sienten burlados y dicen ya no confiar en las autoridades.

Desde la noche del lunes comenzó a ser público lo que horas antes ya era un secreto a voces entre las personas implicadas: los colchones que entregó el gobierno estatal no servían, «hieden a perro muerto».

En los sectores 6 de Enero e Ignacio Allende, el dolor por la muerte de Andrea y la desaparición de otras dos mujeres en el arroyo El Piojo todavía era latente.

Foto: El Debate

Por eso, al percatarse de que los colchones estaban podridos, los ánimos se crisparon, y un grupo de alrededor de treinta personas enardecidas acudió a las afueras del Ayuntamiento para aventar la ayuda, «porque fuimos engañados vilmente por el gobierno».

Una caravana de camionetas particulares aparcó justo frente al Palacio Municipal. Desde arriba de las unidades, mujeres y hombres, gritando y haciendo aspavientos, aventaban los colchones, que caían uno tras otro sobre el concreto, haciendo un ruido fuerte, sólido, como si fueran sacos de tierra mojada. Y, efectivamente, «los colchones estaban mojados, oiga, tenían lodo, tierra, esponja húmeda», denunciaban a grito abierto un grupo de señoras.

Apenas terminaron de bajar los colchones, entre dos o tres vecinos los arrastraban hacia la puerta del Ayuntamiento. Algunos en el traslado se rompían, dejando a su paso tierra, esponja picada, tela de relleno y plástico. Los manifestantes hicieron tres montones de lo que consideraron «la mayor de las burlas». 

—¿Alguna vez le habían hecho esto, señora?, donarle algo que no sirve— se le inquiere a una de las inconformes. 

—Ni mi peor enemigo. No me lo imaginé ni en sueños, dormir en un colchón así, todo podrido y apestoso —responde, notoriamente molesta. 

El viacrucis

«Queremos vales, ya no queremos colchones, ya no creemos en el gobierno. Esa ayuda que nos dieron no sirve. Queremos soluciones, no el cochinero que nos fueron a tirar a todas las casas», relató una joven mujer a punto del llanto. 

—Se ve conmovida, muy dolida, ¿lo está? —se le cuestiona. 

—Lo estoy porque primero pasó lo de Andreíta, que se murió en el arroyo El Piojo junto con las dos señoras, y hasta el momento nada han hecho, no nos han arreglado nada. Y luego esto.

—Es una vil burla, una ofensa, un engaño —se desgañita. 

«Por eso es que queremos soluciones. Ya no queremos palabras, ya no queremos promesas, ahorita este señor está hablando, está diciendo lo mismo que fueron a decirnos la vez pasada, que ayuda, ayuda y más ayuda; pero no es cierto, lo que nos dan es puro cochinero», sentencia Esmeralda, una vecina de la Ignacio Allende. «A mí me entregaron un colchón todo podrido, lleno de animales.

Ayer, a la una y media del mediodía, llegaron un lote de colchones, eran tres troques como con cien colchones cada uno. Llegaron, nos dieron una hojita del DIF, que la firmáramos; lo hicimos, se las dimos, nos dieron el colchón y bien pesados los hijos de la chin***, y cómo no, si iban bien mojados. Nos dimos cuenta en la noche porque nos dio una peste al quitarle el plástico. Olían a perro muerto, a perro, a podrido, haga de cuenta el basurón. Y aparte llenos de agua.

Foto: E Debate

Entonces los abrimos. Encontramos un forro, luego otro, luego otro, luego ya el colchón podrido, luego relleno. Adentro de todos los forros, mucho como esponja carcomida, podrida, lleno de agua, de moho», relató. 

A su alrededor, otra de las afectadas decía: «Queremos ayuda, no queremos que se estén burlando de nosotros una y otra vez. Por eso es que ahorita ya no queremos colchones, queremos vales para nosotros, ir a comprarlos en donde más nos convenga. Acá venimos todas las vecinas porque es una burla esto que nos hicieron».

Incluso, informaron que, a raíz de que durmieron apenas unas horas sobre los colchones, les salieron ronchas.

Apestaban a rata muerta, salieron gusanos, llenos de hongos. Supuestamente estaban nuevos, pero ni siquiera digamos usados, sino que estaban inservibles, podridos

Mientras los manifestantes se inconformaban enardecidos, personal del Ayuntamiento pedía que fueran pacíficos, que no les aventaran los colchones en el Palacio Municipal y que los ayudarían a la brevedad.

Luego de una hora, alrededor de las 20:00, cinco camionetas de la comuna comenzaron a retirar los colchones, que serían dejados «en el basurón, ¿dónde más, oiga? Allá se van a dejar porque no sirven».

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